El mundo en casa

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La cuarentena mundial nos reformateo como seres humanos, tanto a nosotros como a nuestros hogares.

A más de un año del inicio de la pandemia, nuestras casas más que nunca se convirtieron en refugios. Espacios confortables creados para ser disfrutados y vividos al máximo.

Cada persona, pareja o familia buscó durante este tiempo la mejor manera de volver el espacio que habitamos acogible y placentero. No solo en la elección y redistribución de muebles y objetos ( ¡la limpieza profunda! ¿Quién no sacó cajas con cosas en deshuso?) sino también el volver a pensar los ambientes.

Entre todas las cosas que nos robó la pandemia, sin duda, una de las costumbres que más extrañamos es la posibilidad de viajar y conocer nuevos lugares. Nuestra pasión por los viajes, se trasladó, en muchos casos, a las elecciones en materia de decoración. Texturas, colores, detalles y objetos que nos permitan revivir ese lugar que tanto disfrutamos, en cualquier parte del planeta.

Ya sea un país, un hotel o un restaurante,  la idea de traer su estilo o belleza a nuestro hogar inspira y nos hace conectar con esos lugares remotos.

Hoy tenemos la oportunidad de generar guiños al mundo a través de los objetos que elegimos para sumar a nuestros ambientes.

        

 

Los detalles hacen la diferencia

Animarse a incorporar detalles que remiten a ese lugar donde fuimos felices, será una excelente oportunidad para revivir ese destino. Un mapa, un cuadro con elementos del viaje, un globo terráqueo, una vela de recuerdo o bien tomar la inspiración de algún hotel que nos alojó para reciclar en una habitación.

Si te divierte esta tendencia y no sabes por dónde empezar, busca inspiración en tus recuerdos de viaje: fotos, mapas, redes sociales … cualquier momento de la memoria es bienvenido para dejar volar la imaginación y aplicar lo mejor de ella en esta tendencia deco.

Los colores y texturas, también pueden reflejar esa ciudad en donde fuimos felices: alfombras, tapices, revestimientos y hasta tapizados pueden servirnos para trasladar nuestra mente viajera.

Madera, ratán y verde para rememorar un destino amazónico; alfombras, metal, líneas geométricas y colores vibrantes para rendir honor a Marruecos; inspiración en paredes de ladrillo, deco en negro y gris, carteleria  con detalles para homenajar a la ciudad que no duerme… la creatividad no tiene límites.

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Cada viaje es un descubrimiento, algo nuevo delante de nuestros ojos, sensaciones, personas nuevas, conceptos. Viajar nos enseña y tratar de incorporar parte de eso a nuestro hogar será una excelente idea.

El espíritu viajero se puede sumar a nuestro hogar, ese espacio que tanto disfrutamos cuando llegamos de un viaje: donde reconectamos con nuestras cosas y cargamos energía.

La imposibilidad de viajar, y ese anhelo trotamundo, que casi todos tenemos latente, se coló en nuestros hogares, probablemente para siempre.

Bienvenido al mundo en casa.

 

 Por: Lucía Quiroga


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